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Pareciera
que la vida nos pone a veces en circunstancias muy duras. Las dificultades
se vuelven mayores y es ahí cuando actuamos de manera extraordinaria para salir
adelante en medio de las adversidades. Para Joaquín un niño originario de
Alajuela, esta lucha empezó a los 8 años.
Joaquín el
hermano mayor
A la edad de
apenas 8 años Joaquín tuvo que hacerse cargo de él y sus 3 hermanitos menores,
pues sus padres los dejaron abandonados en una humilde casa en Alajuela.
Pidiendo comida en casas de los vecinos Joaquín logró alimentar a sus
hermanos por algunos días hasta que las autoridades locales los recogieron.
Hoy Joaquín y sus tres hermanos viven en su nuevo hogar en Santa Ana, bajo
el cuidado de su mamá SOS, asisten a escuelas de la comunidad y se preparan
para ser personas de bien.
En el año de 2006 en una
familia del norte de Alajuela vivieron Claudio de seis años, Jose de
cuatro, Felipe de dos y Joaquín de ocho con sus padres biológicos. El padre
era de un carácter muy fuerte, agresivo y según los vecinos tenía
antecedentes de abuso.
A finales de ese mismo año el
padre se separó de la mamá de los chicos. En esta difícil situación de pobreza
y desesperación la señora madre de los niños decidió abandonar a Joaquín y
sus hermanos. Poco tiempo después de abandonarlos, la madre biológica de
estos niños se suicidó.
El niño dándose cuenta de su
situación sintió la responsabilidad de cuidar de sus hermanos menores en la
ausencia de sus padres. “Después de siete días de estar solos yo ya no
tenía comida y tuve que ir a pedir al frente” explicaba Joaquín mientras relataba su
historia.
Algunos vecinos del barrio,
informaron al Patronato Nacional de la Infancia (ente del gobierno que se
encarga de resolver todos los asuntos relacionados con la niñez en Costa
Rica) sobre la irregularidad en la casa; pues desde hacía muchos días que
los padres de estos niños no aparecían.

“El PANI cuando ve que los
recursos familiares no son idóneos para cuidar de los chicos recurre a un
recurso de la comunidad” comentó Priscilla Salguero, psicóloga que para
entonces trabajaba en el Patronato Nacional de la Infancia y llevaba el
caso de los hermanos. De esta forma estos niños vivieron durante un tiempo
en la casa de unos vecinos de la misma comunidad.
Lamentablemente para Joaquín y
sus hermanitos esto no fue la solución a los problemas que enfrentaban. En
la familia de la comunidad donde los ubicaron los niños sufrieron maltrato
y agresión y el PANI tuvo que intervenir nuevamente. Después de este
incidente los niños fueron separados para ser cuidados en diferentes familias
y lugares del país.
El equipo técnico de Aldeas
Infantiles SOS logró encontrar a cada uno de los chicos y gestionó con el
PANI para que ellos pudieran vivir juntos en Santa Ana, pues si de algo
había certeza es que Aldeas Infantiles SOS era el mejor recurso con que
esos chicos podían contar en ese momento.
Así fue como Joaquín, Jose,
Felipe y Claudio se volvieron a encontrar y vivir juntos otra vez. Pero la
historia no termina ahí. El
equipo de Aldeas Infantiles SOS logró encontrar también a Isabel de 14
años, una hermana mayor de los chicos que ellos ni siquiera conocían. Ahora
los cinco viven en su casa en Santa Ana con una mamá SOS que está con ellos
día y noche velando por su bienestar.
El 25 de noviembre de 2009
Joaquín recibió por parte del PANI un reconocimiento al “Hermano Mayor por
su amor, valentía, fortaleza y entrega demostrado en momentos de
adversidad”. Hoy en su casa en Santa Ana si Claudio de 10 años, Jose de
8 o Felipe de 5 no hacen caso a su madre
SOS, ella les señala el cuadro en la pared de Joaquín al cual ellos
obedecen por cariño y respeto que le tienen a su hermano mayor. Y en
palabras del propio Joaquín quien en estas fechas ya está por cumplir sus
doce años: “y yo me siento genial en las aldeas, como un rey”.
Por razones
de privacidad hemos cambiado el nombre de los niños y niñas.
Artículo
escrito por Daniel Rodríguez, Asistente de
Comunicación de Aldeas Infantiles SOS Costa
Rica.
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